La Carta
By J. M.
Tenía todo un plan preparado para que comprendieras este sentimiento que se ha apoderado lentamente de mí. Pero ahora que estoy frente a frente con esta hoja en blanco, luchando por escribir cada letra, me doy cuenta de la dificultad que tiene escribir lo que siento sin poder evitar desmoronarme en pedazos por el hecho de no saber lo que estarás pensando cuando leas esto. Miles de posibilidades pasan por mi cabeza en este instante y, honestamente, la incertidumbre me está enloqueciendo.
Quiero que entiendas que
aunque para ti esto sea solo un pedazo de papel con palabras escritas, para mí
es como un cofre donde guardo todos mis sentimientos, emociones y temores. Este
cofre que es muy preciado para mí (aunque tú no logres verlo de esa forma) lo
estoy dejando en tus manos sin instrucciones o algún tipo de regla. ¡Ojalá
existiera una forma sencilla de decir lo que siento! Y aunque desearía que así fuera,
sé muy en el fondo que si desapareciera la dificultad se perdería la belleza de
esas dos palabras, esas que al ser dichas lo cambian todo.
Estas dos palabras solo
podría compararlas con lanzarse hacia el vacío sin paracaídas, esperando que
alguien esté ahí para salvarte o para dejarte caer sin que le importe en lo más
mínimo (espero que este no sea el caso). Estas dos palabras de las que tanto he
estado hablando son un sencillo pero peligroso… te amo. Yo sé que en este
instante simplemente podrías dejar de leer y rechazarme. El rechazo duele y eso
lo tengo muy claro. No entiendo cómo existen personas que dicen “quiero que sea
feliz aunque no sea conmigo”. Tal vez sea solo yo (así que me usaré de
ejemplo), pero honestamente me gusta verte sonreír pues lo siento como un
cálido abrazo que atraviesa mi cuerpo y va directo al alma; pero cuando tu
sonrisa es dirigida a alguien más, esta se convierte en un agujero negro que va
absorbiendo los momentos felices, dejando un vacío que (aún no sé cómo) me
causa un gran dolor.
Seguramente pensarás que
soy negativo, y en eso te equivocas. Si lo fuera no tendría el valor de
escribir ni una sola palabra de esta carta, pues como dije, uno se avienta al
vacío esperando ser salvado por alguien y, aquí estoy, en caída libre esperando
que llegues al rescate con esa sonrisa que por más que intente no puedo dejar
de admirar en la lejanía… en fin. Creo que estoy divagando mucho. Después de
todo, ésta es sólo una simple carta de amor que nunca recibirás.
Fin del Blog...
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